Elige cuántos kilos quieres perder: un número que te motive, pero realista. Después define en cuánto tiempo.
Escribe cómo quieres sentirte al final del proceso. La sensación motiva más que la báscula.
Busca la razón emocional verdadera detrás del cambio: salud, energía para tus hijos, volver a mirarte al espejo con cariño.
Crea tu mantra personal, una frase corta que repetirás en los días difíciles. Ejemplo: «Estoy eligiendo cuidarme, no castigarme».