Entender: por qué subes de peso, cómo funciona tu cuerpo y cuál es tu relación emocional con la comida.
Saber: exactamente qué comer cada día, cómo prepararlo, cuánto tiempo lleva y cuánto cuesta.
Seguir: tu progreso semana a semana; no solo el peso, también energía, ánimo y medidas.
Organizar: compras semanales, preparación de recetas y cómo variar sin salirte del camino.
Mantener: cómo no recuperar el peso después de los 30 días.